LOS MAESTROS EN LA REVOLUCIÓN (1910-1919)
La revolución provocó la interrupción de la centralización de la enseñanza primaria y los esfuerzos que pretendían igualar el magisterio mediante la unificación de los planes de estudio en la enseñanza normal.
Los gobiernos de los estados adoptaron muchas políticas, en algunos de ellos no ocurrió nada, en otros, las escuelas primarias y normales fueron presionadas, lo cual provocó muchas veces que tuvieran como consecuencia su clausura durante varios meses o años.
La participación de los maestros durante el movimiento armado fue muy diversa, la mayoría de ellos no intervino en la política, sino que continuó sus funciones, sin importar el gobierno para el cual trabajara, sin embargo, algunos fueron victimas de la política y sufrieron desde el retraso de sus sueldos, hasta el cese por colaborar con el enemigo; otros pocos participaron al lado de las facciones o grupos revolucionarios; algunos de ellos llegaron a ser jefes políticos.
Durante la revolución, la política para formar maestros fue la continuación del régimen Porfiriano, aun que con cambios importantes como la interrupción de la federalización de la enseñanza primaria igualándola en todo el país mediante la uniformación; dicho proyecto, circunscribía la enseñanza normal como una estrategia para crear un sistema nacional de educación primaria, sin embargo desde entonces las escuelas normales se opusieron a los proyectos federales para centralizar los sistemas escolares.
Con el fin de orientar la enseñanza normal hacia el campo, algunas escuelas normales introdujeron cursos técnicos; algunas escuelas normales intentaron cambiar la organización escolar, prendían incluir la educación mixta, sin embargo, los logros fueron muy reducidos incluso en las del Distrito Federal.
Durante los primeros años de la revolución, en el gobierno de Madero hubo un fuerte altercado entre las normales de México y Veracruz por los puestos directivos; durante esta época el comportamiento de estudiantes y maestros fue muy heterogéneo e incongruente.
Es innegable que los maestros tuvieron cierto grado de participación en la revolución, principalmente porque sabemos que la mayoría de las personas que participaron en esta contaban con la educaron básica, sin embargo no se sabe con exactitud en que momento fue su participación, tampoco se sabe cual fue el motivo por el que se sumaron a dicho movimiento, aunque se desconocen estos datos, es seguro que la profesión magisterial era muy valorada en esa época.
Debido a que los maestros no fueron muy críticos ante el poder constituido, a diferencia de los universitarios, estos tuvieron menor desprecio por los “ignorantes” dirigentes.
El papel del magisterio ha sido muy exaltado durante y después de la revolución, sobretodo por los candidatos a algún puesto político.
Francisco Xavier Guerra destacó mucho el papel de los maestros, según el, el número de los docentes que participaron en la revolución fue mucho menos que la de los médicos y abogados, este personaje también menciona que los maestros del norte se incorporaron a la revolución mucho antes que los del centro y del sur, estos últimos, lo hicieron después del triunfo del ya mencionado movimiento.
Los cambios efectuados en la instrucción publica, afectaron al magisterio, estos fueron: la renuncia de Justo Sierra por un reajuste en el gabinete, el remplazo de Díaz por León de la barra y el arribo de Francisco I. Madero como presidente.La revolución provocó la interrupción de la centralización de la enseñanza primaria y los esfuerzos que pretendían igualar el magisterio mediante la unificación de los planes de estudio en la enseñanza normal.
Los gobiernos de los estados adoptaron muchas políticas, en algunos de ellos no ocurrió nada, en otros, las escuelas primarias y normales fueron presionadas, lo cual provocó muchas veces que tuvieran como consecuencia su clausura durante varios meses o años.
La participación de los maestros durante el movimiento armado fue muy diversa, la mayoría de ellos no intervino en la política, sino que continuó sus funciones, sin importar el gobierno para el cual trabajara, sin embargo, algunos fueron victimas de la política y sufrieron desde el retraso de sus sueldos, hasta el cese por colaborar con el enemigo; otros pocos participaron al lado de las facciones o grupos revolucionarios; algunos de ellos llegaron a ser jefes políticos.
Durante la revolución, la política para formar maestros fue la continuación del régimen Porfiriano, aun que con cambios importantes como la interrupción de la federalización de la enseñanza primaria igualándola en todo el país mediante la uniformación; dicho proyecto, circunscribía la enseñanza normal como una estrategia para crear un sistema nacional de educación primaria, sin embargo desde entonces las escuelas normales se opusieron a los proyectos federales para centralizar los sistemas escolares.
Con el fin de orientar la enseñanza normal hacia el campo, algunas escuelas normales introdujeron cursos técnicos; algunas escuelas normales intentaron cambiar la organización escolar, prendían incluir la educación mixta, sin embargo, los logros fueron muy reducidos incluso en las del Distrito Federal.
Durante los primeros años de la revolución, en el gobierno de Madero hubo un fuerte altercado entre las normales de México y Veracruz por los puestos directivos; durante esta época el comportamiento de estudiantes y maestros fue muy heterogéneo e incongruente.
Es innegable que los maestros tuvieron cierto grado de participación en la revolución, principalmente porque sabemos que la mayoría de las personas que participaron en esta contaban con la educaron básica, sin embargo no se sabe con exactitud en que momento fue su participación, tampoco se sabe cual fue el motivo por el que se sumaron a dicho movimiento, aunque se desconocen estos datos, es seguro que la profesión magisterial era muy valorada en esa época.
Debido a que los maestros no fueron muy críticos ante el poder constituido, a diferencia de los universitarios, estos tuvieron menor desprecio por los “ignorantes” dirigentes.
El papel del magisterio ha sido muy exaltado durante y después de la revolución, sobretodo por los candidatos a algún puesto político.
Francisco Xavier Guerra destacó mucho el papel de los maestros, según el, el número de los docentes que participaron en la revolución fue mucho menos que la de los médicos y abogados, este personaje también menciona que los maestros del norte se incorporaron a la revolución mucho antes que los del centro y del sur, estos últimos, lo hicieron después del triunfo del ya mencionado movimiento.
Con el afán de remplazar a los médicos, abogados e ingenieros en los cargos públicos, los maestros propusieron que la normal se incorporara a la nueva universidad y ocupara un mismo rango, Justo Sierra rechazó dicha propuesta.
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