lunes, 31 de agosto de 2009

LOS NÚMEROS FAVORECEN A LAS MINORÍAS

Durante la época del Porfiriato surgieron muchas escuelas rurales, esto debido a que los hacendados eran obligados a educar a sus trabajadores, los cuales en su mayoría eran indios; debido al gran número de haciendas existentes, la cantidad de escuelas fue muy grande. Se proporcionaba educación a los trabajadores con el fin de mejorar su rendimiento laboral.
Con el propósito de que la educación no fuera solo para los hijos de los terratenientes, se estableció que en cada colectivo de 500 habitantes se estableciera una escuela de niñas y una de niños, si esto no fuese posible, una mixta por cada 5000 habitantes; en el caso de poblaciones de menos de 200 habitantes y ubicadas a mas de 3 kilómetros de algún centro educativo, se establecía la enseñanza elemental por medio de maestros ambulantes.
Debido a que muchos de los hacendados no querían que sus empleados obtuvieran mayor conocimiento, por el temor de que se dieran cuenta de la realidad, se procuraba que solamente adquirieran los conocimientos básicos, como leer, escribir y hacer cuentas.
A partir de la primera década del presente siglo aumentó el interés de algunas personas por educar al indio, como un medio para integrarlo a la sociedad; entre estas, se encontraba el periodista católico Trinidad Sánchez Santos, quien argumentaba que el indio no estaba en condiciones de recibir educación, si no podía pensar en estudiar cuando pasaba muchas horas trabajando y no se alimentaba bien.
Respecto al desarrollo de la educación, el mayor porcentaje de escuelas se concentraban en los estados de Puebla, México y Jalisco, el distrito federal acaparó el 38% de la población alfabetizada, debido a que fue el centro político, económico, social y cultural del país. Los estados del norte como Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y desde luego el territorio de Baja California lograron los índices de alfabetización más altos, no necesariamente porque tuvieran los presupuestos más altos, sino porque la política de los gobernadores estaba centrada en la educación; por el contrario, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, fueron los estados con menor índice.
Durante el Porfiriato el número de escuelas privadas y del clero era mucho menor a la de las oficiales y, las privadas superaban por mucho a las del clero. En promedio había 50 centros educativos privados por estado; en cambio los del clero fue de 10. En 1908, el 20% de las escuelas del país eran particulares.
Frente a la enorme escasez de escuelas y a la pobreza de recursos, el estado Porfirista motivó a los particulares, ofreciéndoles útiles o textos escolares, para que abrieran planteles educativos siempre y cuando se sujetara a las normas y programas establecidos por el gobiernos, los particulares, a su vez, ayudaron al gobierno cediendo casas para escuelas sin cobrar renta.


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